martes, 28 de marzo de 2017

AMOR LETAL

 Hoy os dejo este pequeño relato, o cuento, de mi autoría. Espero que les guste, en realidad es una reposición que ya publiqué hace tiempo en otro blog mío.

No  quiero pronunciar su nombre, simplemente le llamaré Él.
Su nariz era la de un dios griego, sus ojos de un bello tono glauco, eran tan fríos como los del ángel de mármol de una sepultura y al igual que los de él, carentes de sentimientos y sensibilidad.
Era tan hermoso como un Adonis pero tan distante y remoto como una galaxia. De inteligencia privilegiada y brillante pero solo utilizada para hacer daño.
Su voz aterciopelada para convencer y enamorar  y  en ocasiones autoritaria y tan cortante como el restallar de un látigo.
Acaparador y opresivo como el abrazo de una Viuda Negra y tan letal como su picadura.
Así es él, encaramado en su particular Olimpo desde donde poder contemplar todo el mundo a sus pies.
…Pero yo le quería; no me pregunten por qué pero le quería. Viéndole tan endiabladamente  guapo y sabiendo lo corrupto y vil de su interior no podía dejar de evocar la historia del atormentado Dorian Gray pero aun así no podía librarme de su poderoso imán.

No siempre la belleza es atrayente y hasta puede resultar repulsiva y odiosa.  No siempre la perfección física se complementa con la espiritual y la moral. El ser humano es poseedor de las llaves del bien y del mal, de la belleza más extrema a la fealdad más horrenda, de los sentimientos más nobles a los más abyectos.
El los representaba todos. El era mi norte y mi sur, mi horizonte y mi meta y no podía concebir un mundo donde no estuviese él… En mi ceguera me precipitaba irremediablemente hacia el vacío, hacia ese punto sin retorno y del que ya no puedes librarte.

Solo fue un instante de lucidez, lo que me hizo mirarme en sus ojos, esos bellos y glaciales ojos y entonces en esas décimas de segundo, vi mi futuro junto a él. Eso fue suficiente para liberarme de su maligno hechizo. En aquel instante comprendí que al fin había roto las cadenas de seducción que me mantenían atada y noté que volvía a ser yo. ¿Volvía a ser yo?, no, en realidad jamás he vuelto a ser yo, una parte de mi quedó adherida a su persona para siempre, como se adhieren el coral y las conchas al casco de algún viejo galeón español hundido en el océano.
Hubo un antes y un después, pero ahora debo intentar vivir con eso, olvidar esa oscura etapa de mi vida y descubrir nuevos horizontes y nuevas metas y recuperar la paz y la serenidad que perdí al conocerle a él. Estoy convencida de que lo conseguiré si pongo todo mi empeño en ello.
Mañana emprenderé un  largo viaje allende los mares que me llevará a enfrentarme con mi nuevo destino. Allí me esperan un nuevo trabajo, nuevas caras, nueva cultura y un amplio abanico de posibilidades que me ayudarán a construir mi nueva vida y al fin, algún día, volver a ser libre.
Julia L. Pomposo

lunes, 13 de marzo de 2017

Scheherezade

La historia por capítulos cuenta que el sultán Shahriar (en persa «rey») desposaba una virgen cada día y mandaba decapitar a la esposa el día siguiente. Todo esto lo hacía en venganza, pues encontró a su primera esposa engañándolo. Ya había mandado matar a tres mil mujeres cuando conoció a Scheherezade.

Hija del gran visir de Shahriar, Scheherezade se ofrece en contra de la voluntad de su padre al rey con el fin de aplacar su ira. Una vez en las cámaras reales, Scheherezade le pide al sultán dar un último adiós a su amada hermana, Dunyazad. Al acceder a su petición y encontrar a su hermana, ésta le pide un cuento, como secretamente había planeado Scheherezade, y, así, la esposa del sultán inicia una narración que dura toda la noche.

Scheherezade mantiene así al rey despierto, escuchando con asombro e interés la primera historia, de modo que pide que prosiga el relato, y Scheherezade aduce la llegada del alba para postergar la continuación hasta la noche siguiente. Shahriar la mantiene con vida ante la perspectiva de la narración por venir. El mismo acontecimiento se repite durante una y otra noche, encadenando los relatos uno tras otro y dentro de otro, hasta que, después de mil y una noches de diversas aventuras, y ya con tres hijos, no solo el rey había sido entretenido sino también educado sabiamente en moralidad y amabilidad por Scheherazade, quien de concubina pasa a ser esposa del rey de pleno derecho.

sábado, 18 de febrero de 2017

El origen del carnaval





El carnaval es, muy posiblemente, la fiesta pagana que más personas celebran y disfrutan en todo el planeta. Son días de baile, disfraces y mucha diversión.
El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es un acto que se remonta a la antigüedad y existen algunas evidencias de que el pueblo sumerio ya realizaba este tipo de festejos hace 5.000 años.

Tal y como lo conocemos hoy en día, el carnaval es una continuidad de los antiguos Saturnales, las festividades romanas que se celebraban en honor al Dios Saturno.
A raíz de la expansión del cristianismo fue cuando más auge tomó y la fiesta adquirió el nombre de carnaval, teniendo como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne y de llevar una vida licenciosa durante el tiempo de cuaresma.

Eran tres días de celebración a lo grande, en lo que casi todo estaba permitido; de ahí uno de los motivos de ir disfrazado, taparse el rostro y salvaguardar el anonimato. Hoy en día, esta celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el Jueves Lardero.
Esta despedida a la carne se realizaba los días previos al Miércoles de ceniza, fecha en la que se daba comienzo a la cuaresma; un periodo de cuarenta días (hasta el Domingo de resurrección) que se destinaba a la abstinencia, recogimiento y el ayuno, acompañado de oraciones, penitencia y espiritualidad religiosa.


Las ciudades europeas vivían durante el Carnaval un frenesí de bailes de disfraces en los que todo estaba permitido


Los muchos viajeros que llegaban a Venecia en la época de Carnaval –un período que en la república de las lagunas duraba varios meses– quedaban asombrados por el uso generalizado de las máscaras. El francés De Brosses escribía en 1738: «Durante seis meses todos los venecianos van con máscara, incluso los sacerdotes, el nuncio o el guardián de los capuchinos; un cura no sería reconocido por sus feligreses si no llevara la máscara en la mano o sobre la nariz».Se decía que hasta había madresque ponían un antifaz a sus bebés. Todos iban de esa guisa por las calles, a las casas de juego, a los teatros y también a los bailes que algunos particulares organizaban y que constituían una de las diversiones más concurridas.


Los ejércitos del Rey Sol


La moda de las máscaras se difundió por toda Europa, sobre todo en la forma del baile de máscaras. En París, desde principios del siglo XVIII, el Carnaval se convirtió en una sucesión de bailes de disfraces que daban diversión a miles de personas durante noches enteras. Así lo certifica Joachim Christoph Nimeitz, un alemán que cuando tenía unos 30 años pasó una temporada en París,, poco antes de la muerte deLuis XIV en 1715 y a principios de la Regencia del duque de Orleans (1715-1723), una época en la que el país vivió una explosión de alegría y hedonismo tras las continuas guerras que definieron el reinado del Rey Sol.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Joan Manuel Serrat

Los poemas de Antonio Machado y la música y voz de Joan Manuel Serrat, son la combinación perfecta.


martes, 14 de febrero de 2017

Origen de la celebración de San Valentin

El día de San Valentín es una celebración tradicional que ha sido asimilada por la Iglesia católica con la designación de San Valentín como patrón de los enamorados.Se hizo popular en muchos países, y en tiempos modernos especialmente en los anglosajones expandiéndose a otros lugares a partir del siglo XX principalmente el día en que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de san Valentín. En algunos países se conoce como día de los enamorados y en otros como el día del amor y la amistad.


Durante la antigüedad se celebraba en Roma una fiesta pagana dedicada a la fertilidad, llamada Lupercalia. Durante esta fiesta las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos hechos de piel de cabras y perros, mojados en la misma sangre de estos animales, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad. Siglos más tarde, en el año 496, el papa Gelasius I prohibió la celebración de Lupercalia e instauró el 14 de febrero como día de la fiesta de san Valentín. En 1382, el escritor inglés, Geoffrey Chaucer, escribió un poema titulado Parlamento de los pájaros, en el que se menciona por primera vez al Día de San Valentín como un día de festejo para los enamorados. A partir del poema de Chaucer, se comenzó a considerar el Día de San Valentín como un día dedicado al amor. Dieciocho años más tarde, el rey Carlos VI de Francia, creó la Corte del Amor, mediante la cual, el primer domingo de cada mes y durante el Día de San Valentín, se efectuaban una serie de competencias en los que los participantes competían para conseguir pareja entre las doncellas cortesanas. En 1416, el duque francés, Carlos de Orleans, tras haber sido capturado en la batalla de Azincourt y encerrado en la Torre de Londres, escribió una carta de San Valentín a su esposa Bonne de Armagnac. Esta carta es en la actualidad, la carta de Valentín más antigua en existencia. A partir del siglo XV, la celebración del día de San Valentín como día de los enamorados, se fue popularizando en Francia y Gran Bretaña. Con el paso del tiempo, esta festividad se fue poniendo de moda en otras partes de Europa como Alemania e Italia. También, a partir del siglo XV, se hizo costumbre escribir poemas o Valentinas entre enamorados. Desde principios del siglo XIX, comenzó en Gran Bretaña la comercialización de esta fiesta con la fabricación masiva de tarjetas genéricas del Día de San Valentín, con frases hechas y adornos.

En Angloamérica hacia 1842, Esther Ángel Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de san Valentín, conocidas como «valentines», con símbolos como la forma del corazón o de Cupido. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un afecto especial .

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

jueves, 9 de febrero de 2017

Sevillanas

Este maravilloso concierto de sevillanas tiene ya sus añitos y está interpretado por (en mi opinión), el mejor grupo de este género, Cantores de Híspalis, compañados magistralmente por  La Real Orquesta Sinfónica de Londres, toda una verdadera joya y un regalo para el oido



domingo, 15 de enero de 2017

Mitos del África Negra

En los últimos tiempos han surgido numerosas reflexiones, estudios e informaciones, sobre el Africa negra. Parece como si existiera un acuerdo tácito para poner de moda a la negritud. Tal vez se trate, por otro lado, de hacer justicia, puesto que hasta épocas muy recientes apenas se había hablado de Africa, ya fuera por la dejadez de muchos investigadores, o porque apenas se sabía gran cosa de su historia y su cultura.
Sin embargo, en la actualidad, muchos historiadores y etnólogos nos hablan de Africa con verdadera pasión. Explican que para la mejor comprensión del mundo negro se hace necesario conocer sus aspectos geográficos y físicos, puesto que ambos inciden sustancialmente sobre lo histórico, y lo determinan.
Y así, interpretan el mundo africano de forma minuciosa y desde una perspectiva nueva hasta entonces -aunque acaso sus estudios y reflexiones puedan conducirles a una especie de determinismo geográfico-, e inédita, puesto que se concede prioridad al estudio, por ejemplo, de datos climáticos, orográficos e hidrográficos sobre consideraciones de tipo histórico. Todo lo cual conduce a la consideración del continente negro como un espacio cerrado, en el que sus pobladores rechazarían cualquier amago de influencia ajena a ellos; con lo que se hallarían abocados a cierta clase de impenetrable ostracismo étnico. No obstante, los distintos pueblos, y tribus, que se encontraban desperdigados por el territorio africano, ciertamente que tenían limitado su espacio por una especie de muro de arena que señalaba, de forma expeditiva, la frontera norte del Africa negra: se trataba del hoy célebre desierto del Sáhara.
Fronteras de arena
Pero, esto, no siempre fue así, puesto que esa franja desértica denominada “desierto del Sáhara”, antaño era un verdadero vergel, pleno de abundante vegetación, con árboles y prados, y feraces llanuras y colinas. Mas ello sucedió hace ya seis mil años, cuando ya en otras zonas de Africa los primeros homínidos habían dejado grabados -en las paredes rocosas de las cuevas que usaban para guarecerse- signos mínimos cargados de simbolismo emblemático; y pinturas esquemáticas, cuyo valor como documento social, político, ritual y estético es incalculable.
Esa especie de jardín natural, que fue el actual desierto del Sáhara, quedó agostado por una gran sequía que tuvo su origen cuatro milenios antes de nuestra era. La gran desecación perduró por espacio de casi dos mil años, y las consecuencias directas de sus efectos están ahí, en esa enorme franja desierta que se extiende de occidente a oriente en la zona norte del continente africano y que, según algunos historiadores, constituye el límite que la propia naturaleza ha impuesto al mundo negro.
Ya en tiempos de las glaciaciones, a finales del período terciario -hace aproximadamente seiscientos mil años-, el territorio africano había sido lugar de residencia de los primeros homínidos. En algunas partes de su zona sur se han hallado, junto a útiles de piedras sin labrar y cantos rodados o eolitos, restos humanos de gran antigüedad. También se han conseguido datos y pruebas que han permitido, a los especialistas e investigadores, afirmar que aquellos primeros homínidos conocían el fuego. Esas zonas africanas están consideradas, en la actualidad, como centros de importantes hallazgos prehistóricos.
Una nueva tierra
Los pobladores de las zonas desérticas se extendieron, y emigraron, hacia el norte, el sur y el este. En su afán por buscar una nueva tierra en la que echar raíces, por así decirlo, se toparon con otras tribus que, desde épocas remotas, habitaban en las zonas tropicales del continente africano.
Ante la ausencia de pruebas fidedignas para catalogar con exactitud los distintos pueblos que se hallaban diseminados por tierras africanas, se han adelantado hipótesis que afirman que existieron tribus primitivas “paleo-negríticas” que practicaban la caza y conocían técnicas rudimentarias para trabajar la tierra; especialmente se esforzaban en lograr que le terreno pobre y yermo de zonas extremas y montañosas llegara a ser fértil y feraz. Para ello, contaban con el conocimiento del cultivo intensivo, mediante el que conseguían, además del total abastecimiento de todo tipo de productos hortícolas, algo más importante, a saber, la cohesión social necesaria para hacer posible el auge poblacional y, por ende, el asentamiento definitivo en una determinada zona; de este modo llegarían a la formación de núcleos o grupos sociales con una densidad de casi cincuenta habitantes por kilómetro cuadrado.
Pueblos y culturas
Algunos de estos grupos poblacionales ocuparon la región norte del territorio africano, lugar cercano a la ribera oriental del Nilo; tal es el caso de la tribu de los dogones, que se caracterizaba porque entre sus miembros y el propio entorno geográfico se estableció un vínculo tribal difícil de romper.
También, el grupo de los basari es otro de los denominados “pueblos desnudos” de Africa, los cuales se hallaban desperdigados por diferentes zonas. Su antigüedad se remonta a cerca de seis mil años y terminaron asentándose en Guinea. En la Costa de Marfil se establecieron los “lobis”. Los “sombas” ocuparon la región de Togo. Y las tierras de Nigeria se vieron pobladas por tribus de “angus” y “fabis”. Todos los grupos enumerados fueron conformando las grandes zonas étnicas de Africa.
Mas también en los territorios desérticos y en las zonas ecuatoriales se fueron asentando poblaciones de raigambre étnico como los “mandinga” y los “bambara”. También los “yoruba”, en unión de los “hausa” y los “ibos”, se irían asentando por la zona de Nigeria hasta constituirse en la masa de población más rica de todo el continente africano.
Según todos los investigadores, las distintas tribus señaladas mantenían entre sí una clara diferenciación social, y otro tanto sucedía en el terreno político o religioso. La autonomía estaba garantizada, lo mismo que las costumbres milenarias de cada tribu y su idiosincrasia propia. La variedad de creencias, de historia, de leyendas y de mitos, que confluyen en las poblaciones reseñadas, hace que el continente africano se muestre atractivo e interesante en grado sumo. Si a todo ello se añade que fue en Nubia -territorio situado en el fértil, y maravilloso, valle del Nilo- en donde tuvo su origen una de las primeras civilizaciones del continente africano, que recibió precisamente el nombre de civilización de los nubios -en la actualidad casi toda la zona es territorio sudanés-, la cual provenía probablemente de Asia, puesto que el color de su piel era muy similar al de los pobladores de ese continente y, durante un milenio, mantuvo todo su esplendor.
El sur
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